ESPERANZA

Es tan difícil vivir tanto en un lado Como en el otro; maldito destino, maldito libre albedrío, maldito Karma; Mix irreverente de líneas difusas solo matizadas por tus líneas rectas, perpendiculares, originales y copias.

ANTES DEL ODIO

Me molesta que suspires a mi lado cuando estamos viendo una peli en el sofá de casa, un domingo por la noche. Me molesta tu respiración cuando cierro los ojos, cuerpo con cuerpo, e intento dormir tras un día agotador. Me molestan tus disertaciones sobre política cuando coincidimos a la hora de la cena y compartimos viandas, televisión, mesa y mantel.

CONFESIONES

Soy adicto al polvo blanco cortado que traen de Colombia. Especialmente para tipos como yo, débiles de carácter y con problemas no resueltos. De pequeño no disfruté del cariño de un padre, porque éste murió cuando yo frisaba los seis, en un desgraciado accidente laboral que mató a mi referente y a mi vida adulta.

MI CABECICA

Conseguí levantarme de la tapa del retrete y me dirigí a la cocina a meterme mi chute matutino de cafeína. Pero hoy no era un día como otro cualquiera. Mi mente quería poner la cafetera pero mi mano puso la mano en el fuego. ¡Joder, qué daño! Me abrasé entero y dolía, dolía, dolía y mucho.

EXCIPIENTES

Una ventosa tarde de noviembre, para propiciar la buena circulación venosa de la pierna izquierda de mi anciano y docto y señor padre, salimos a navegar sin rumbo alguno. Como lo hacen los barcos de vela latina del Club Náutico de mi barrio. Son las mejores travesías, sin duda.

LAPSUS

Se olvidó su D.N.I. al realizar una transferencia en la caja reconvertida en banco de la esquina de las putas o de lebeche, como ellos la llamaban. De las putas por lo de esquina. De lebeche...

ERÓTICUS

Mientras esperaba antes de que me recibiera mi ilustre doctora rubia, enrimelada y con su cabello ondulado, en el que me hundía cual náufrago sin salvavidas, me deleité un ratito observando las piernas de otra rubia que, sin ser ilustre, ni estar enrimelada y, esta vez sí, sin salvavidas, me permitió navegar un ratito y a salvo por aguas ciertamente turbulentas.

DIAGNÓSTICO: CUANTITIS

 Sin más dilación y sin recrearme en mi desdicha continuamos hacia la tienda de discos en donde mis oídos querían su festival de verano: Prince, David Bowie, Amy Whinehouse, Michael Jackson; todos en oferta por prontas exequias de sus fans repartidos por todo el mundo que, como yo, no podríamos adquirir el álbum. ¡Sacrilegio! Me compraré un disco de Whitney Houston. Me acerco a la dependienta. Dudo. “¿Cuánto es este disco?” pregunto  temiéndome lo peor.

    EL BROTE

Y estaba asustado, muy asustado. Mis elucubraciones iban desde estoy aterrorizado porque me mira la gente, pasando por cuánto tarda mi chica, hasta qué me estará pasando, pues vivía una realidad paralela. Pero todo ello a una velocidad de vértigo.

EL ZULO

Era consciente, estaba lúcido y eso  me hacía sufrir más. Me enteraba, no era lelo, me daba cuenta, porque padecía la dependencia de mi cuerpo ¿O de mi mente? Aún no lo había averiguado.

MI FARO

SOY TU POLARIS, TU FARO DE CABO DE PALOS LA LUZ QUE TE HA GUIADO EN LA VIDA Y LO SEGUIRÁ HACIENDO HASTA QUE OTRO BIG-BANG, UN AGUJERO NEGRO O LA INERCIA DE LA PROPIA EXPANSIÓN ME HAGA DESAPARECER DEL UNIVERSO DESCONOCIDO Y CONOCIDO

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